La pizarra blanca

por ddiazprazak

La pizarra blanca, nos recibe todos los días en box, la miramos, a veces pensando que seguro era mejor no ir, ya que nos presenta eso que odiamos y amamos al mismo tiempo, cantidades iguales.

Nos muestra el WOD…

Apuntamos nuestros nombres y nos preparamos para calentar, siempre mirando de reojo la pizarra, pálida, amenazante, donde seguro ya están apuntados resultados de otros, que derramaron sudor y sangre para llegar a ese tiempo, a ese peso.

3,2,1…GO!!! Empezamos la competencia contra nosotros mismo, cada minuto se hace eterno, cada libra se multiplica, sentimos el sudor recorriendo nuestro cuerpo y vemos como las gotas caen al piso dibujando una estela, marcando el suelo a nuestro paso. Nuestras manos empiezan a sentir el roce de la barra, el paso por la jaula, a veces los duros cayos dan paso a pequeños desgarros de piel, ardor y sangre. Pero seguimos la lucha contra el reloj, la pizarra espera.

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Los gritos del coach avisando que el tiempo se termina y la fuerza de los que ya terminaron, hacen que que no paremos en las últimas repeticiones, hacen que la barra apenas toque el piso para volver a ser levantada, que nuestros pechos golpeen nuevamente la jaula sin que los pies toquen el suelo, robándole unos segundos al reloj…el timbre suena, todo acabó.

Mientras tratamos de respirar, casi desmayados en el suelo, miramos el reloj, miramos el tiempo marcado…y ahí está la pizarra blanca, orgullosa, recibiendo el tiempo junto a nuestros nombres, diciéndonos “buen trabajo”, golpeamos nuestros puños, como una tribu masoquista que logró conquistar lo más preciado, a nosotros mismos.

Una vez que el ritmo cardíaco deja de ser casi una línea continua, y el aire logra entrar en los pulmones, vemos nuevamente la pizarra, y nos damos cuenta que los números no son lo más importante, vemos como cada uno de nosotros es mejor que ayer, y sentimos orgullo de los demás, y vemos como cada uno de nosotros descubre nuevas capacidades y somos vencedores, solo por unas horas, hasta que amanezca y volvamos a encontrar la jaula, la barra, el reloj y la pizarra blanca.

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